Branding vs Marketing
Branding vs Marketing
Aunque ambas disciplinas plantean una relación con las personas, ambas lo hacen desde perspectivas muy diferentes.
Aunque ambas disciplinas plantean una relación con las personas, ambas lo hacen desde perspectivas muy diferentes. El branding, a diferencia del marketing, va más allá de las tácticas de venta. Se trata de construir una identidad sólida y duradera que conecte emocionalmente con el público. Al definir los valores, la misión y la personalidad de una marca, el branding establece una relación de confianza a largo plazo con los clientes. Esta conexión profunda se basa en la autenticidad y la coherencia entre lo que una marca dice y lo que hace. El branding va más allá de la promoción de productos o servicios. Se trata de definir los valores, la misión y la personalidad de una marca, creando una conexión emocional con el público. Esta conexión se basa en la autenticidad y la coherencia, generando relaciones profundas y duraderas. A diferencia del marketing, que responde a preguntas como "¿qué hago?" o "¿cómo lo hago?", el branding explora el "quién soy", el "por qué" y el "para qué" de una marca. Invita a la reflexión interna y la toma de consciencia, permitiendo proyectar una imagen sólida y coherente.
— El branding establece relaciones
más profundas, estables y duraderas.
Mientras el branding atiende a nuestra razón de ser o existir, — el descubrimiento, la toma de consciencia, ¿quién soy? ¿porqué? o ¿para qué?, el marketing atiende a estas otras: ¿qué hago ? o ¿cómo lo hago?. El branding invita a la reflexión, una mirada interior que permita proyectarse con solidez. Mientras que el marketing pone su mirada en el exterior, fuera, para detectar oportunidades mediante el estudio o análisis del comportamiento de los usuarios, ciudadanos, u otras personas.
En este sentido, los profesionales, las personas o las empresas, proyectan una imagen de coherencia, cuando lo que dicen que son, está alineado con su forma de actuar, sus acciones o sus hechos, encuentrasn en ese equilibrio esa armonía. Si lo planteamos desde una perspectiva más humana o más profunda y menos comercial, podemos afirmar que el éxito de las relaciones apuesta por la calidad y no tanto por la cantidad o el número. La calidad de las relaciones también tiene que ver con la calidad de la comunicación. Tenemos que dar espacio y tiempo a las palabras, tiempo a expresar nuestro propósito, nuestros valores aquello que nos alimenta y que estamos dispuestos a hacer con los demás.